Stella Calloni El “Golpe Maestro” de Estados Unidos contra Venezuela


Almirante Kurt W. Tidd, comandante en jefe del Comando Sur estadounidense. Foto: SouthCom.
Estados Unidos y sus socios preparan en silencio un brutal «Plan para acabar con la dictadura de Venezuela»: el «Golpe Maestro» «Masterstroke» [1], que ya está en marcha y cuya primera parte comenzaría antes de las próximas elecciones venezolanas y, si no tienen éxito en derrocar al presidente Nicolás Maduro con la nueva ofensiva, que utilizará todo el aparato propagandístico y mediático más acciones violentas en «defensa de la democracia», accionarán el Plan B, que incluirá a varios países imponiendo una «fuerza multilateral» para intervenir militarmente.
Panamá, Colombia, Brasil, Guyana son puntos claves de la operación militar, con el apoyo de Argentina y de «otros amigos», bajo control del Pentágono. Ya tienen preparadas desde las bases que ocuparán, los países de apoyo directo (fronterizos) hasta hospitales y centros de acopio de víveres para sus soldados.
Todo esto aparece especificado en un documento real, de 11 páginas, que lleva la firma del almirante Kurt Walter Tidd, actual comandante en jefe del Comando Sur [SouthCom] estadounidense, documento aún no divulgado.
El documento analiza la situación actual ratificando la Guerra que se libra contra Venezuela, pero también el perverso esquema de la guerra psicológica que permite entender la persecución, el acoso, el desprestigio, la mentira criminal que se utilizan para acabar no sólo con las dirigencias populares sino contra los pueblos de la región.
Al referirse a la situación actual de Venezuela, el Plan menciona que se tambalea la «dictadura venezolana chavista como resultado de sus problemas internos, la gran escasez de alimentos, el agotamiento de ingreso de fuentes de dinero externo y una corrupción desenfrenada, que ha mermado el apoyo internacional, ganado con petrodólares, y que el poder de la moneda nacional llega con escaso tiempo y el poder adquisitivo de la moneda nacional está en constante picada».
Asumen que este escenario, que admiten haber creado ellos mismos, con una impunidad que aterra, no cambiará. En este caso justifican sus acciones afirmando que el gobierno venezolano acudirá a nuevas medidas «populistas» para conservar el poder.
Asombra en qué lugar colocan a la oposición que el mismo Estados Unidos maneja, asesora y paga, al entender que «el corrupto régimen de Maduro colapsará, pero lamentablemente las fuerzas opositoras defensoras de la democracia y del bienestar a su pueblo, no tienen poder suficiente para poner fin a la pesadilla de Venezuela» por las disputas internas e incluso por «la corrupción similar a la de sus rivales, así como la escasez de raíces» que no les permite sacar «el máximo provecho de esta situación y dar el paso necesario para poner fin al estado de penuria y precariedad en los que el grupo de presión que ejerce la dictadura de izquierda ha sumergido al país».
Lo que resulta aterrador es que mientras consideran que se está ante «una acción criminal sin precedentes en América Latina», refiriéndose al gobierno de Venezuela –un gobierno que nunca ha actuado contra ninguno de sus vecinos y que ha sido de una intensa solidaridad regional y mundial–, el Plan estadounidense sostiene que la «democracia se extiende en América, continente en el cual el populismo radical estaba destinado a tomar el control». Argentina, Ecuador y Brasil son ejemplo de ello. «Este renacimiento de la democracia (así le llaman) está soportado sobre las determinaciones más valiosas y las condiciones de la región corren a su favor. Este es el momento para que Estados Unidos pruebe, con acciones concretas que está implicado en ese proceso en el que derrocar a la dictadura venezolana seguramente representará un punto de inflexión continental».
Por otra parte alientan al presidente estadounidense Donald Trump a actuar considerando que «esta es la primera oportunidad de la administración Trump para demostrar y llevar adelante su visión sobre democracia y seguridad», y convencerlo de que «su participación activa es crucial, no sólo para la administración sino para el continente y el mundo. El momento ha llegado».
Esto significa «intensificar el derrocamiento definitivo del chavismo y la expulsión de su representante, socavar el apoyo popular«» al gobierno y
“alentar la insatisfacción popular aumentando el proceso de desestabilización y el desabastecimiento” [para] “asegurar el deterioro irreversible de su actual dictador”.
Si uno quiere entender a fondo el arte de la perversión contrainsurgente basta leer la parte en que el documento se refiere al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, alentando a «sitiarlo, ridiculizarlo y mostrarlo como un símbolo de torpeza e incompetencia, exponerlo como una marioneta de Cuba».
Pero también sugieren:
“exacerbar la división entre los miembros del grupo de gobierno, revelando las diferencias de sus condiciones de vida y las de sus seguidores y al mismo tiempo incitándolos a mantener en aumento esas divergencias”.
El plan está destinado a ejecutarse en forma rápida y furiosa, como las medidas tomadas por los mayordomos de Washington, Mauricio Macri (Argentina) y Michel Temer (Brasil), ambos con una escandalosa historia de corrupción pero transformados por el Imperio en «líderes de la transparencia» que tomaron medidas en horas para la destrucción de los Estados nacionales con la certeza del disparo de un misil.
El documento firmado por el jefe del Comando Sur estadounidense demanda hacer insostenible el gobierno de Maduro forzándolo a claudicar, negociar o escapar. Este Plan para acabar en plazos muy cortos con la llamada «dictadura» de Venezuela llama a:
“Incrementar la inestabilidad interna a niveles críticos, intensificando la descapitalización del país, la fuga de capital extranjero y el deterioro de la moneda nacional, mediante la aplicación de nuevas medidas inflacionarias que incrementen ese deterioro.”
Otro objetivo es
“obstruir todas las importaciones y al mismo tiempo desmotivar a los posibles inversores foráneos”
para –y vean ustedes la bondad del Imperio–
“contribuir a hacer más crítica la situación de la población”.
También abarca el Plan en sus 11 páginas
“apelar a aliados domésticos como a otras personas insertadas en el escenario nacional con el objetivo de generar protestas, disturbios e inseguridad, pillaje, saqueos, robos, asaltos y secuestros de buques y de otros medios de transportes, con la intención de desabastecer el país, a través de todas las fronteras y otras posibles maneras, poniendo en peligro la seguridad nacional de sus vecinos”.
Consideran importante «causar víctimas» y señalar como responsable al gobierno de Venezuela «magnificando, frente al mundo, la crisis humanitaria, a la que está sometido el país», usando la mentira de una corrupción generalizada de los gobernantes y «ligar el gobierno al narcotráfico para desacreditar su imagen ante al mundo y sus seguidores domésticos», además promover «la fatiga entre los miembros del PSUV» [Partido Socialista Unificado de Venezuela] «incitando a la inconformidad entre ellos mismos, para que rompan ruidosamente las relaciones con el gobierno y para que rechacen las medidas y restricciones que también los afectan» y hacerlos «tan débiles como es la oposición, creando fricciones entre el PSUV y Somos Venezuela».
La propuesta va subiendo de tono como cuando llama a
“estructurar un plan para lograr la deserción de los profesionales más calificados del país, para dejarlos sin profesionales en absoluto, lo que agravará más la situación interna y en este sentido culpar al gobierno”.

Parte 2. La mano militar

Como en una novela de suspenso, este Plan llama a «utilizar a los oficiales del ejército como una alternativa de solución definitiva» y
“continuar endureciendo la condición dentro de las Fuerzas armadas para llevar a cabo un golpe de Estado, antes de que concluya el 2018, si esta crisis no hace que la dictadura colapse o el dictador no se decide a hacerse a un lado”.
Entendiendo que todo lo anterior puede fallar, y con evidente desprecio por la oposición venezolana, el Plan llama a «continuar el fuego continuo en la frontera con Colombia, multiplicar el tráfico de combustible y otros bienes, el movimiento de los paramilitares, incursiones armadas y tráfico de drogas, provocando incidentes armados con las fuerzas de Seguridad de la Frontera» venezolana y además a
“reclutar paramilitares mayormente de los campos de refugiados en Cúcuta, la Guajira y del Norte de Santander, áreas ampliamente pobladas por ciudadanos colombianos que emigraron a Venezuela y que ahora retornaron, huyendo del régimen que intensificó la desestabilización entre las fronteras entre los dos países, usando el espacio vacío que dejó la FARC [Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia], la beligerancia del ELN [Ejército de Liberación Nacional (Colombia)] y las actividades en el área del cártel del Golfo (paramilitares)”.
Aquí viene la estructuración del golpe final cuando se planea
“preparar el involucramiento de fuerzas aliadas en apoyo a los oficiales del ejército venezolano o para controlar la crisis interna en caso de que se demore mucho la iniciativa (…) establecer en una línea de tiempo rápido que prevenga que el dictador continúe ganando el control del escenario interno. Si fuera necesario actuar antes de las elecciones estipuladas para el próximo mes de abril”.
En realidad, esas elecciones serán el 20 de mayo y desde ya Estados Unidos y sus comparsas han hecho saber que no las reconocen.
El nudo de la cuestión es
“obtener el apoyo de cooperación de las autoridades aliadas de países amigos (Brasil, Argentina, Colombia, Panamá y Guyana). Organizar las provisiones de las tropas, apoyo logístico y médico desde Panamá. Hacer buen uso de las facilidades de la vigilancia electrónica y las señales inteligentes; de hospitales y dotaciones desplegadas en Darién (selva panameña), el equipamiento de drones del Plan Colombia, como también las tierras de las antiguas bases militares de Howard y Albroock (Panamá) así como las pertenecientes a Río Hato. Además en el Centro regional Humanitario de Naciones Unidas, diseñado para situaciones de catástrofe y emergencia humanitarias, que cuenta con un campo de aterrizaje aéreo y sus propios almacenes”.
Como vemos, ya se trata de un escenario de intervención donde se propone
“avanzar en la basificación (estacionarse) de aviones de combate y helicópteros, vehículos blindados, posiciones de inteligencia y unidades militares de logística especiales (policías, oficiales militares y prisiones) (…)
“Desarrollar la operación militar bajo bandera internacional, patrocinada por la Conferencia de los Ejércitos Latinoamericanos, bajo la protección de la OEA y la supervisión, en el contexto legal y mediático, del secretario general [de la OEA] Luis Almagro.
“Declarando la necesidad de que el Comando Continental fortalezca la acción, usando del instrumento del Capítulo Democrático Interamericano, con el objetivo de evitar la ruptura democrática”.
Y más aún
“Uniendo a Brasil, Argentina, Colombia y Panamá para contribuir al mejor número de tropas, hacer uso de su proximidad geográfica y experiencia en operaciones en regiones boscosas o selváticas. Fortaleciendo su condición internacional con la presencia de unidades de combate de Estados Unidos y de las naciones mencionadas; bajo el mando general del Estado Mayor Conjunto lidereado por Estados Unidos”.
Asombra la impunidad con que todo se está preparando a espaldas de los pueblos, en la ilegalidad absoluta, y esto hace comprensibles las recientes maniobras militares de Estados Unidos en esta región en la frontera de Brasil con Venezuela (Brasil, Perú Colombia), en el Atlántico Sur (Estados Unidos, Chile, Gran Bretaña, Argentina), en el caso argentino sin autorización del Congreso nacional, en octubre-noviembre pasado.
“Usando las facilidades del territorio panameño para la retaguardia y las capacidades de Argentina para la seguridad de sus puertos y de las posiciones marítimas (…)
- Proponer a Brasil y Guyana para hacer uso de su situación migratoria a la cual tenemos intención de alentar en la frontera con Guyana.
- Coordinar el apoyo a Colombia, Brasil, Guyana, Aruba, Curazao, Trinidad y Tobago y otros Estados frente al flujo de migrantes venezolanos debido a los eventos de la crisis”
Pero además, se prevé
“promover la participación internacional en este esfuerzo como parte de la Operación Multilateral con contribución de Estados, organismos no estatales y cuerpos internacionales y abastecer de adecuada logística, inteligencia, apoyos, anticipando especialmente los puntos más valiosos en Aruba, Puerto Carreño, Inirida, Maicao, Barranquilla y Sincelejo en Colombia, y Roraima, Manaos y Boavista en Brasil”.
Increíble mapa de una guerra de intervención anunciada.

Información estratégica

Es asombroso el plan de silenciar «el simbolismo de la presencia de la representatividad de Chávez y el apoyo popular» y mantener el acoso «al dictador como único responsable de la crisis en la cual él ha sumergido a la nación» y a sus más cercanos seguidores, a los que se acusará de la crisis y la imposibilidad de salir de ésta.
En otro párrafo se llama a
“intensificar el descontento contra el régimen de Maduro (…) señalar la incompetencia de los mecanismos de integración creados por los regímenes de Cuba y Venezuela, especialmente el ALBA (Alianza Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América) y Petrocaribe”.
En cuanto al tema mediático, el plan diseñado por Estados Unidos llama a incrementar dentro del país, a través de los medios de comunicación locales y extranjeros, la diseminación de mensajes diseñados y basados en testimonios y publicaciones originados en el país mismo, haciendo uso de todas las capacidades posibles, incluidas las redes sociales, y por otra parte «llamar a través de los medios de comunicación a la necesidad de poner fin a esa situación porque es en esencia insostenible».
En uno de los últimos párrafos del documento se trata de «asegurar» o mostrar el uso de medios violentos por parte de la “dictadura” para obtener el apoyo internacional, utilizando
“todas las capacidades de la Guerra Psicológica del Ejército de Estados Unidos”.
En otras palabras, repitiendo los mismos escenarios de mentiras, armados de noticias, fotografías y videos falsos, y todo lo ya utilizado en las guerras coloniales del siglo XXI.
El documento señala igualmente que «Estados Unidos deberá apoyar internamente a los Estados americanos que lo apoyan», levantar la imagen de estos y del «orden multilateral de instituciones del sistema interamericano, como instrumentos para la solución de los problemas regionales. Promover la necesidad de envío de la Fuerza Militar de la ONU para la imposición de la paz, una vez que la dictadura corrupta de Nicolás Maduro sea derrocada».

Comunicado del Buró de Coordinación del Mnoal sobre violaciones y provocaciones referentes al estatuto de Jerusalén

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Escrito por MPPRE   
Foto: Archivo1.- El Buró de Coordinación del Movimiento de Países No Alineados (MNOAL) condena categóricamente la provocadora y unilateral decisión del Gobierno de los Estados Unidos de América, de fecha 06 de diciembre de 2017, de reconocer la Ciudad de Jerusalén como “la capital de Israel”, así como el traslado oficial de la Embajada de los Estados Unidos de Israel a la Ciudad de Jerusalén el 14 de mayo de 2018, en contravención del derecho internacional, las resoluciones pertinentes de las Naciones Unidas y la prohibición establecida en la Carta de adquirir territorio por la fuerza.

2.- En vista de este peligroso acontecimiento, el Buró de Coordinación del Movimiento de Países No Alineados (MNOAL) reitera una vez más su firme compromiso con los principios y las posiciones adoptadas en declaraciones previas, al igual que en reuniones ministeriales anteriores, incluida la más reciente Reunión Ministerial del Movimiento de Países No Alineados (MNOAL) celebrada en Bakú, República de Azerbaiyán, así como en todas las Cumbres del Movimiento, sobre la cuestión de Palestina, y reafirma su permanente solidaridad con el pueblo palestino y el apoyo inquebrantable a su justa causa.

3.- Respecto a Jerusalén y las acciones ilegales emprendidas por el Gobierno de los Estados Unidos de América, el Buró de Coordinación del Movimiento de Países No Alineados (MNOAL) recuerda las numerosas resoluciones del Consejo de Seguridad, incluyendo, entre otras, las resoluciones 476 (1980) y 478 (1980). Recuerda, en particular, las reafirmaciones del Consejo de Seguridad acerca de la inadmisibilidad de la adquisición de territorio por la fuerza, su reconocimiento del estatuto específico de Jerusalén, y la necesidad de proteger los lugares sagrados de la Ciudad, así como su clara determinación de que “todas las medidas y los actos legislativos y administrativos adoptados por Israel, la Potencia ocupante, que tengan como intención alterar o pretender alterar el carácter y el estatuto de la Ciudad Santa de Jerusalén son nulos y carentes de valor jurídico y constituyen una flagrante violación del Cuarto Convenio de Ginebra relativo a la protección de las personas civiles en tiempo de guerra”.

4.- El Buró de Coordinación del Movimiento de Países No Alineados (MNOAL) recuerda que el Consejo de Seguridad específicamente afirmó en la resolución 478 (1980) que la promulgación por Israel de la “ley básica” sobre Jerusalén constituye una violación del derecho internacional y exigió su inmediata revocación. De igual modo, el Consejo de Seguridad hizo un llamado a todos los Estados Miembros a aceptar su decisión de no reconocer la “ley básica” y cualquier otra acción que busque alterar el carácter y el PRESIDENTE BURÓ DE COORDINACIÓN MOVIMIENTO DE PAÍSES NO ALINEADOS estatuto de Jerusalén e hizo un llamado directo a “aquellos Estados que hayan establecido representaciones diplomáticas en Jerusalén, para que retiren tales representaciones de la Ciudad Santa”.

5.- El Buró de Coordinación del Movimiento de Países No Alineados (MNOAL) también recuerda la decisión del Consejo de Seguridad que indica que “no reconocerá ningún cambio a las líneas del 4 de junio de 1967, incluso en lo que respecta a Jerusalén, que no sean los acordados por las partes mediante negociaciones”, contenida en la resolución 2334 (2016), la cual se mantiene de manera firme e inequívoca. Asimismo, reitera que el traslado de la Embajada de los Estados Unidos de América a la Ciudad de Jerusalén, así como cualquier otra acción que sea contraria a las resoluciones pertinentes del Consejo de Seguridad sobre Jerusalén, incluso por otros países además de los Estados Unidos de América, carece de efecto legal y no puede cambiar la aplicabilidad del derecho internacional a esta situación.

6.- El Buró de Coordinación del Movimiento de Países No Alineados (MNOAL) reafirma que no se reconoce la soberanía de Israel sobre Jerusalén y que su estatuto sigue sin resolverse; Jerusalén ha sido designada durante mucho tiempo como una cuestión de estatuto definitivo en el proceso de paz del Medio Oriente, Jerusalén Oriental continúa siendo un territorio ocupado desde el año 1967 y, el traslado de la Embajada de los Estados Unidos de América no cambia estos hechos.

7.- El Buró de Coordinación del Movimiento de Países No Alineados (MNOAL) también recuerda la adopción, por una abrumadora mayoría, de la resolución de la Asamblea General ES-10/19 de fecha 21 de diciembre, en la que se reafirmaron las resoluciones pertinentes; se reiteró el llamado a todos los Estados a abstenerse de establecer representaciones diplomáticas en la Ciudad Santa de Jerusalén, de conformidad con la resolución 478 (1980) del Consejo de Seguridad; y se destacó que Jerusalén es una cuestión de estatuto final que debe ser solucionada por medio de negociaciones en consonancia con las resoluciones pertinentes de las Naciones Unidas.

8.- El Buró de Coordinación del Movimiento de Países No Alineados (MNOAL) subraya que las decisiones y acciones ilegales emprendidas por los Estados Unidos de América sólo conseguirán envalentonar a Israel para que siga ejecutando políticas y prácticas con el fin de consolidar su control y anexión de facto de la Ciudad. Por otra parte, advierte enfáticamente que tales acciones sólo continuarán avivando las tensiones, lo que resultará en potenciales repercusiones de gran alcance. Por lo tanto, el Buró de Coordinación del Movimiento de Países No Alineados (MNOAL) reitera su llamado al Gobierno de los Estados Unidos de América a que revierta su decisión del 06 de diciembre de 2017 y el traslado de su Embajada el 14 de mayo de 2018; y a que actúe de conformidad con las resoluciones pertinentes de las Naciones Unidas, para salvar las perspectivas de una solución justa, y garantizar, sin demoras, un futuro de paz, seguridad, prosperidad y PRESIDENTE BURÓ DE COORDINACIÓN MOVIMIENTO DE PAÍSES NO ALINEADOS dignidad tanto para el pueblo palestino como para el pueblo israelí. El Buró de Coordinación del Movimiento de Países No Alineados (MNOAL) hace un llamado a todos los Estados a que continúen respetando plenamente todas las resoluciones del Consejo de Seguridad relacionadas con Jerusalén y la situación en el resto de los Territorios Palestinos Ocupados y, hace énfasis en que tal respeto es esencial para calmar y corregir la situación actual y para hacer avances en las perspectivas de paz.

9.- El Buró de Coordinación del Movimiento de Países No Alineados (MNOAL), teniendo en consideración el deterioro de la situación, reafirma la urgencia de emprender esfuerzos inmediatos para abordar la situación crítica y revivir las esperanzas del pueblo palestino, prestando la debida atención a esta delicada coyuntura y a su sufrimiento, en vista de que han transcurrido más de 50 años de ocupación extranjera israelí de su territorio y que el 15 de mayo de 2018 se cumplirán 70 años de la trágica Nakba del pueblo palestino en 1948. Por otra parte, tras reflexionar sobre el largo sufrimiento y lucha del pueblo palestino para la consecución de sus derechos humanos inalienables, se reafirma la determinación del Comité Ministerial del Movimiento de Países No Alineados (MNOAL) sobre Palestina, con el apoyo del Movimiento y del Buró de Coordinación del Movimiento de Países No Alineados (MNOAL) en su conjunto, de continuar asistiendo al pueblo palestino en su lucha legítima por la justicia, la dignidad, la paz y el ejercicio de sus derechos inalienables, incluido su derecho a la autodeterminación y a la libertad en su Estado Independiente de Palestina, con Jerusalén Oriental como su capital, y a una justa solución al sufrimiento de los refugiados palestinos, sobre la base de la resolución 194 (III).

10.- El Buró de Coordinación del Movimiento de Países No Alineados (MNOAL) hace, por lo tanto, un llamado a intensificar los esfuerzos para movilizar la asistencia internacional, como parte de un proceso colectivo, con el fin de alcanzar, sin demoras, el fin de la ocupación israelí que comenzó en 1967, así como una paz amplia, justa y duradera en el Medio Oriente, sobre la base de las resoluciones pertinentes de las Naciones Unidas, los términos de referencia de Madrid, incluyendo el principio de paz por territorio, la iniciativa de paz árabe y la hoja de ruta del cuarteto, destacando que una solución pacífica a la cuestión de Palestina es esencial para la instauración de la paz y la estabilidad en el Medio Oriente y a nivel mundial.

Nueva York, 14 de mayo de 2018

Simona V. Yagenova La tragedia palestina



Simona V. Yagenova

La tierra se estrecha para nosotros. Nos hacina en el último pasaje y nos despojamos de nuestros miembros para pasar. La tierra nos exprime. ¡Ah, si fuéramos su trigo para morir y renacer! ¡Ah, si fuera nuestra madre para apiadarse de nosotros! ¡Ah, si fuéramos imágenes de rocas que nuestro sueño portara cual espejos! Hemos visto los rostros de los que matará el último de nosotros en la última defensa del alma. Hemos llorado el cumpleaños de sus hijos. Y hemos visto los rostros de los que arrojarán a nuestros hijos por las ventanas de este último espacio. Espejos que pulirá nuestra estrella. ¿Adónde iremos después de las últimas fronteras? ¿Dónde volarán los pájaros después del último cielo? ¿Dónde dormirán las plantas después del último aire? Escribiremos nuestros nombres con vapor teñido de carmesí, cortaremos la mano al canto para que lo complete nuestra carne. Aquí moriremos. Aquí, en el último pasaje. Aquí o ahí... nuestra sangre plantará sus olivos. Mahmud Darwich,poeta palestino

Hoy 14 de mayo 2018 el ejército israelí masacró 57 palestinos y hirió a más de 2,700. Un día más de la larga historia de la tragedia palestina Al Nakba que en segunda etapa  cumple mañana 70 años.

La indignación de millones de habitantes de nuestro planeta ante el genocidio cometido contra el pueblo palestino en Gaza, se estrella contra el muro de impunidad de un sistema mundo, controlado por el capital transnacional, los poderes imperiales y un Estado “Canalla” que  violenta de manera sistemática las normas internacionales en materia de derechos humanos.

La agresión histórica y actual contra el territorio palestino ,justificado discursivamente con la repetitiva y falaz excusa de autodefensa, revela una agresiva escalada cuya única finalidad es la colonización del territorio, el asesinato en masas, forzar el exilio, el desplazamiento y la destrucción de todo aquello que es parte consustancial de la resistencia cultural, política,  religiosa y material del pueblo palestino.

Los desgarradores gritos de las madres, niños y hombres palestinos surgidos desde el más profundo dolor, rabia e indignación son el testimonio de un digno pueblo que ha resistido la ocupación, la política de apartheid, el permanente despojo de su territorio y la violencia fascista impuesta por el Estado de Israel. El cinismo y complicidad de la comunidad internacional, cuyo accionar se diluye en vacías e hipócritas declaraciones, dejan la mano libre para que continúen asesinado y destruyendo.

La nueva agresión se realiza en un momento histórico en que el accionar destructivo del capital se explaya, se profundiza y se extiende. Los operativos imperiales en Iraq, Afganistán, Libia, Siria han devastado estos territorios que son disputados por empresas transnacionales, ejércitos de mercenarios subcontratados,  que han dejado un legado  de destrucción y de despojo, pilares fundamentales sobre los cuales se asienta el modelo de acumulación global actual. Este es el futuro que espera a la humanidad y a nuestra patria grande, sino se avance con pasos gigantescos en la construcción de un orden mundial distinto.

Romper relaciones diplomáticas, promover el boicot, desinversión y sanciones (BDS) acompañado de la persecución jurídica que garantice que los responsables sean juzgados en la Corte Penal Internacional son las únicas acciones que permitirían una eventual paz para el pueblo palestino.

Mientras tanto, Palestina se desangra. Mientras tanto se destruye la vida. Mientras tanto, se masacra a los niños y niñas. Mientras tanto, se destruyen las mezquitas, las iglesias. Mientras tanto se destruyen hospitales y escuelas. Mientras tanto, se asesina a las heroicas mujeres palestinas, defensoras y reproductoras de la vida, de la cultura y de la resistencia de su pueblo.

La agresión contra el pueblo de Palestina es una agresión contra la humanidad. Si no somos capaces de responder de manera individual y colectiva a este drama, somos co-responsables de un lúgubre futuro, donde prevalecerá la muerte y destrucción.

Si, Mahmud Darwich tiene tanta razón. La tierra se estrecha para nosotros. Nos lo está arrebatando un sistema de poder perverso que duerme la conciencia, que mercantiliza la vida, la madre naturaleza y se nutre de la muerte de vidas inocentes.

Nombres de palestinos/as asesinados hoy 14 de mayo 2018 según datos proporcionados por el Ministerio de Salud de Gaza en el transcurso de la tarde. Faltan aún más nombres

1. Ezz el-din Musa Mohamed Alsamaak, 14 years old
2. Wisaal Fadl Ezzat Alsheikh Khalil, 15 years old
3. Ahmed Adel Musa Alshaer, 16 years old
4. Saeed Mohamed Abu Alkheir, 16 years old
5. Ibrahim Ahmed Alzarqa, 18 years old
6. Eman Ali Sadiq Alsheikh, 19 years old
7. Zayid Mohamed Hasan Omar, 19 years old
8. Motassem Fawzy Abu Louley, 20 years old
9. Anas Hamdan Salim Qadeeh, 21 years old
10. Mohamed Abd Alsalam Harz, 21 years old
11. Yehia Ismail Rajab Aldaqoor, 22 years old
12. Mustafa Mohamed Samir Mahmoud Almasry, 22 years old
13. Ezz Eldeen Nahid Aloyutey, 23 years old
14. Mahmoud Mustafa Ahmed Assaf, 23 years old
15. Ahmed Fayez Harb Shahadah, 23 years old
16. Ahmed Awad Allah, 24 years old
17. Khalil Ismail Khalil Mansor, 25 years old
18. Mohamed Ashraf Abu Sitta, 26 years old
19. Bilal Ahmed Abu Diqah, 26 years old
20. Ahmed Majed Qaasim Ata Allah, 27 years old
21. Mahmoud Rabah Abu Maamar, 28 years old
22.Musab Yousef Abu Leilah, 28 years old
23. Ahmed Fawzy Altetr, 28 years old
24. Mohamed Abdelrahman Meqdad, 28 years old
25. Obaidah Salim Farhan, 30 years old
26. Jihad Mufid Al-Farra, 30 years old
27. Fadi Hassan Abu Salmi, 30 years old
28. Motaz Bassam Kamil Al-Nunu, 31 years old
29. Mohammed Riyad Abdulrahman Alamudi, 31 years old
30. Jihad Mohammed Othman Mousa, 31 years old
31. Shahir Mahmoud Mohammed Almadhoon, 32 years old
32. Mousa Jabr Abdulsalam Abu Hasnayn, 35 years old
33. Mohammed Mahmoud Abdulmoti Abdal’al, 39 years old
34. Ahmed Mohammed Ibrahim Hamdan, 27 years old
35. Ismail Khalil Ramadhan Aldaahuk, 30 years old
36. Ahmed Mahmoud Mohammed Alrantisi, 27 years old
37. Alaa Alnoor Ahmed Alkhatib, 28 years old
38. Mahmoud Yahya Abdawahab Hussain, 24 years old
39. Ahmed Abdullah Aladini, 30 years old
40. Saadi Said Fahmi Abu Salah, 16 years old
41. Ahmed Zahir Hamid Alshawa, 24 years old
42. Mohammed Hani Hosni Alnajjar, 33 years old
43. Fadl Mohamed Ata Habshy, 34 years old











Gran Bretaña Jeremy Corbyn, la reconquista del Partido Laborista por la izquierda y sus perspectivas gubernamentales

 François Chesnais

A finales de 2017 aparecieron dos libros en el Reino Unido, en ediciones ampliadas, sobre el claro desplazamiento hacia la izquierda del Partido Laborista, que ha pasado ya la página del New Labour de Blair, así como sobre el recorrido político y la personalidad de su nuevo dirigente Jeremy Corbyn. Tratándose del más importante partido socialista/socialdemócrata del mundo, que tiene hoy 570.000 adherentes, su éxito electoral en junio de 2017 con un programa claramente antiausteritario merecería ya un interés por esta evolución.

La posibilidad de una victoria del Labour en nuevas elecciones, a las que la crisis interna del gobierno conservador puede conducir en un futuro bastante próximo, incita aún más a proponer su lectura. Nos ayuda a comprender cómo un diputado veterano que se ha dado a conocer por su apoyo a un conjunto de causas progresistas -antinuclear, antiguerra, antiapartheid, defensa de los derechos de homosexuales, acogida de personas migrantes- y un constante rechazo a votar las leyes austeritarias de los gobiernos Blair [mayo 1997-junio 2007] y Gordon Brown [junio 2007-mayo 2010], ha logrado hacer converger tres procesos: 1º el interno del Labour, de resistencia creciente de la militancia de base al programa thatcherista-blairista, jamás acabado, de destrucción de los servicios públicos; 2º la decisión de los sindicatos, entre ellos los dos más grandes, de implicarse de nuevo en la orientación del partido del que son una componente; 3º el hecho, en fin, de que miles de estudiantes y militantes asociativos se han vuelto hacia el Partido Laborista para hacer de él un instrumento político en su lucha contra el Partido Conservador y la City.

El libro de Richard Seymour, Corbyn, The Strange Rebirth of Radical Politics, se interesa además de forma particular por los ataques sin tregua que los medios han realizado contra Corbyn desde su elección a la cabeza del Labour en 2015 y a la detestación tenaz que le dedica la mayoría de las y los diputados laboristas, muchos de los cuales son aún de tendencia blairista. El de Alex Nunns The Candidate, Jeremy Corbyn’s Improbable Path to Power está basado en una larga investigación entre militantes y simpatizantes del Partido Laborista, de la que había adelantado un esbozo en un artículo publicado en 2015 en Le Monde Diplomatique. Sigue las evoluciones micropolíticas internas del Labour, ellas mismas consecuencia de los profundos cambios sociales que pocos observadores británicos habían visto, y aún menos los editorialistas extranjeros. Es precioso por la masa de información que aporta sobre Momentum, especie de "movimiento de movimientos" que ha dado a Corbyn el apoyo masivo, "en la calle, en el puerta a puerta y en las urnas", de decenas de miles de jóvenes politizados.

La experiencia británica tiene fuertes rasgos sui generis. Tiene que ver a la vez con la historia muy particular del Partido Laborista y con la amplitud así como la intensidad de la movilización de la juventud, igual que el camino político que ha elegido. Al final de su libro Nunns se pierde un poco en los detalles de la campaña de 2017 por muy importantes que fueran. En cambio Seymour concluye recordando la potencia de las fuerzas sociales y de los cerrojos instituciones a los que un gobierno Corbyn se enfrentará una vez elegido. Se pregunta qué medidas podrá Corbyn verdaderamente poner en marcha.

Esta preocupación guía igualmente un tercer libro, bastante más corto y de un carácter diferente. Está publicado por militantes del ala izquierda a la que pertenecen John McDonnell, brazo derecho de Corbyn y canciller de economía en el gabinete fantasma del New Labour. Titulado For the Many: Preparing Labour for Power, examina el programa del Partido Laborista en las elecciones de junio de 2017 y la forma en que podría ser mejorado en las próximas citas electorales.

Las elecciones generales de junio de 2017, preparadas por las de 2015 y de 2016 en el seno del Labour
El 8 de junio de 2017, las elecciones legislativas anticipadas, convocadas por la Primera Ministra Theresa May, vieron como el Partido Laborista dirigido por Jeremy Corbyn, cabeza visible histórica del ala antiblairista del New Labour, ganaba más de 3,5 millones de votos en relación a las elecciones precedentes y saltaba 9,6 puntos en el porcentaje nacional, es decir, su más importante progresión desde las elecciones de 1945. En abril, cuando Theresa May tomó la decisión de celebrar esas elecciones, las encuestas le daban al Partido conservador el doble de votos que al laborista. El resultado de junio de 2017 del Labour fue tanto más espectacular en la medida que su programa claramente marcado a izquierda rompía con más de dos decenios de blairismo y que Corbyn fue presentado por los medios como un agitador irresponsable, sostenido por un aparato político que había caído en manos de la extrema izquierda. Es así, en efecto, como los medios caracterizan a la corriente Labour Representation Committee, situada a la izquierda, a la que pertenece McDonnell. Durante la campaña electoral una parte de la derecha blairista hizo abiertamente campaña contra los candidatos corbynistas.

Evidentemente, la situación post-Brexit ha influido mucho en la decepción de los Tories y la de Theresa May en particular. Pero al menos otrotanto el hecho de que por primera vez desde su derrota a manos de Margaret Thatcher en 1979, el Labour se ha presentado con un programa claramente a la izquierda y con un dirigente audible por todos los estratos de la juventud. Los resultados vinieron a confirmar y reforzar el proceso que vio primero en septiembre de 2015 ser elegido a Corbyn a la cabeza del Labour, con el 59,5% de los votos en unas elecciones abiertas a los y las simpatizantes (ver más adelante), resistir en junio de 2016 a una tentativa de las y los parlamentarios de forzarle a dimitir antes de ser elegido por el 62% de las y los delegados en el congreso del Partido en septiembre de 2016. Tres factores, como he subrayado, han permitido este resultado: 1º el rechazo muy fuerte por las estructuras de base del partido de las posiciones tomadas en Westminstar por las y los diputados del grupo parlamentario que Tony Blair ha mantenido como suyos incluso después de su dimisión como Primer Ministro en 2007; 2º un desplazamiento a la izquierda de los sindicatos que son miembros constitutivos históricos del Partido Laborista; 3º, en fin, el apoyo determinado de decenas de miles de jóvenes politizados y politizadas.
Hay que añadir a ello un elemento propio de la constitución no escrita del Reino Unido, a saber, su sistema electoral de escrutinio uninominal a una vuelta (first past the post) que incita con fuerza a intentar hacer del Partido Laborista un instrumento de lucha. Debido al modo de escrutinio, pequeñas formaciones, como el Partido Verde, han quedado bloqueadas fuera del Parlamento. El partido nacionalista xenófobo, Partido por la Independencia del Reino Unido (UKIP) no ha entrado hasta 2015. La mayor organización trotskista británica ha sido la The Militant, que optó en su momento por convertirse en una corriente del Labour.
Tanto entre los conservadores como entre los laboristas el modo de escrutinio convierte a las escisiones en un suicidio. Hoy los amigos de Blair ni piensan en ellas como tampoco pensó en ellas el ala izquierda constituida en torno a Tony Benn en los años 1980. Es por tanto en el seno del Partido Laborista donde la oposición a las políticas neoliberales se ha organizado en el curso de luchas internas realizadas tanto por los sindicatos, que son una componente histórica, como por la gente afiliada en las estructuras de base de las circunscripciones de electorado popular. Antes incluso de que la juventud lanzara su fuerza a la batalla, se ha asistido así a lo largo de al menos una decena de años a cambios micropolíticos difícilmente detectables, incluso por quienes han sido sus protagonistas. Un partido del que Blair había cambiado el nombre a New Labour en 1994 -y que la mayoría de los observadores creía irreversiblemente "blairizado"- se ha desplazado hacia la izquierda sin que casi nadie se apercibiera de ello hasta que Corbyn ganó holgadamente las elecciones hechas por voto por correspondencia en septiembre de 2015.
Un partido fundado por los sindicatos en el que mantienen una fuerte influencia
En estas elecciones, el voto sindical ha sido decisivo y más precisamente el apoyo público que Corbyn ha recibido de dos poderosas federaciones, la de la función pública Unison y la de las y los trabajadores no especializados Unite que cuenta con 3 millones de afiliados y afiliadas.
Las relaciones entre sindicalismo y política en Gran Bretaña han sido desde sus orígenes muy diferentes a las que hay en Francia donde la Carta de Amiens estableció una separación entre sindicato y partido. El congreso de la CGT de 1906 declaraba "la entera libertad para el sindicado, de participar, fuera del agrupamiento corporativo, en tales formas de lucha correspondientes a su concepción filosófica o política, limitándose a demandarle, en reciprocidad, no introducir en el sindicato las opiniones que profesa fuera (...) no teniendo las organizaciones confederadas, como agrupamientos sindicales, que preocuparse de los partidos y de las sectas que, fuera y al lado, pueden proseguir en total libertad la transformación social".
Exactamente en la misma época, en Gran Bretaña, los dirigentes sindicales trabajaban en la creación del Partido Laborista, cuya fundación les parecía indispensable cuando el sufragio censitario comenzaba a ceder el paso al sufragio universal (hay que esperar a 1918 para que éste esté plenamente establecido). Se acercan primero al Partido Liberal que apoya a algunos candidatos obreros. Esta solución es poco satisfactoria: se impone una representación política independiente de los obreros. Ahora bien el mismo período ve la formación de varios pequeños grupos socialistas, entre ellos el Partido Laborista Independiente (ILP) al que Georges Orwel pertenecería en los años 1930 y la Fabian Society que reúne a intelectuales y profesionales de clase media. Algunos sindicalistas audaces buscan la vía de un acercamiento a ellos.
En 1899, Thomas Steels, del sindicato de ferroviarios propone a su sección que la organización confederal Trade-Union Congress (TUC), que reune a todos los sindicatos, convocara un congreso especial que tendría como objetivo la unificación de los sindicatos y de los grupos de izquierda en el seno de un organismo único que apoyaría a candidatos a las elecciones. La propuesta encuentra el apoyo necesario en el seno del TUC.
El congreso se celebró en 1900, representando los sindicatos alrededor de un tercio de los delegados. El congreso adoptó la moción del jefe del Partido Laborista Independiente, Keir Hardie, de formar un "grupo distinto de trabajadores en el Parlamento, con sus propias consignas de voto y que se pondrá de acuerdo sobre sus políticas, que integrarán la posibilidad de cooperar con todo partido comprometido con la promoción de leyes que defiendan los intereses de los trabajadores". Así se crea la Labour Representation Committee (LRC), primer nombre del Partido Laborista, cuya tarea al comienzo es coordinar el apoyo a los diputados afiliados a los sindicatos o que representaran los intereses de la clase obrera. El partido tomaba el nombre de Labour Party en 1906.
Es difícil resumir en pocas líneas las relaciones entre los sindicatos y el Labour durante más de un siglo. El Labour ha estado en el gobierno varias veces con mayorías muy diferentes, correlaciones de fuerzas con el capital y relaciones igualmente muy diferentes con los sindicatos según los momentos. No hubo junio de 1936 en Gran Bretaña, pero las grandes conquistas sociales de 1945 fueron preparadas por el ascenso de los sindicatos en los años 1930 cuando se sucedían gobiernos de coalición dirigidos por el Partido conservador. La patronal se vio obligada a aceptar que estuvieran en igualdad en comisiones tripartitas creadas por el gobierno a medida que la Segunda Guerra Mundial se hacía inevitable. Su fuerza era tal que en 1940, Ernest Bevin, entonces Secretario Nacional del muy poderoso sindicato de los obreros del transporte (por tanto los dockers) y de los trabajadores no especializados (luego Unite), entró en el gobierno Churchill como Ministro de Transportes.
El gobierno laborista de 1945 contó con varios ministros que habían comenzado su carrera como cuadros sindicales. Las reformas sociales de los años 1945-1948 marcan el apogeo de la influencia de la clase obrera. La continuación es la de las relaciones complicadas hechas de negativas a satisfacer las reivindicaciones obreras y de injerencias en las conquistas sociales. La alternancia entre laboristas y conservadores en Whitehall ha puesto a las direcciones sindicales en situaciones difíciles. A menudo no se han opuesto a los gobiernos y se han encontrado enfrentadas con sus bases.
La llegada del New Labour al gobierno en 1997 y la opción reiterada de Blair de no tocar la legislación Thatcher provocaron fuertes tensiones y un divorcio completo con los sindicatos en el plano social, con consecuencias en el funcionamiento interno del Partido Laborista. Así, los sindicatos de la marina y de los bomberos se desafiliaron del New Labour (opt out) mientras que Unison y Unite se quedaron. La afiliación implica fuertes obligaciones financieras para los sindicatos, pero también es una fuente de dependencia del partido. Durante mucho tiempo dió a sus dirigentes un poder considerable que resultaba de la regla del voto bloqueado en los congresos. Tras duras batallas los estatutos fueron cambiados. Desde 2013 los miembros de los sindicatos afiliados no son ya automáticamente miembros del Partido Laborista y deben afiliarse a él de forma individual (opt in). A pesar de todas estas dificultades, la pertenencia de los sindicatos al Labour ha dado a sus estructuras un grado elevado de solidez y ha creado la obligación para sus dirigentes de ir a ellas a defender su política. Blair pudo rechazar en 1999 echar atrás las leyes thatcheristas, pero le habría sido imposible hacer lo que Thatcher hizo, romper la huelga de los mineros y más tarde la de los dockers como lo hizo ella para imponer la flexibilización del trabajo y la precarización del empleo. Hoy, tras varios cambios estatutarios, la capacidad de los sindicatos de influir sobre las posiciones del Labour depende menos de los escaños que les son atribuidos de oficio en las instancias dirigentes que de la participación de sus afiliados y afiliadas en la vida y las actividades del Partido.
Una estructura de base en la que las y los afiliados tienen un peso importante
El Partido Laborista es bastante menos piramidal que la mayor parte de los partidos. Es incluso casi bicéfalo. Bajo la palabra Labour se encuentran dos estructuras diferentes, incluso muy diferentes, el Parliamentary Labour Party en donde se encuentran todos los diputados y el, o más exactamente los, "partidos de circunscripción", Constituency Labour Party (CLP), donde se encuentra los afiliados al partido en cada una de las 600 circunscripciones del Reino Unido. El "partido de circunscripción" corresponde poco más o menos a lo que es (o era) la sección en el Partido Socialista en Francia.
Veamos este "poco más o menos" más de cerca. La entrada Wikipedia para el PS nos dice que "La sección es el marco de militancia más directo: son las secciones las que organizan las pegadas de carteles, las distribuciones de panfletos, los puerta a puerta, etc. Son ellas también las que constituyen el enlace esencial entre lo "nacional" (dirección nacional), la "fede" (federación departamental), las y los electos y militantes y es en su seno donde se practica el debate interno, ya en el marco de un congreso o de una consulta interna".
En el caso del Labour, el CPL no es un enlace, sino una estructura que goza de una gran autonomía. La fuerte presencia de militantes sindicales tiene mucho que ver con ello. Está dividido en ramas locales más pequeñas y dirigido por un comité ejecutivo y un comité general compuestos de delegados que vienen de las ramas, de los sindicatos afiliados y de las asociaciones de izquierda en la circunscripción. En estas instancias, pero también en asamblea general, los CPL se adueñan de todas las cuestiones que afectan a los ciudadanos y ciudadanas en el plano municipal y las y los asalariados en su vida fuera de la fábrica.
Los CPL se han situado siempre más a la izquierda que el partido parlamentario y salvo en 1945-1951 más a la izquierda que los gobiernos laboristas, no solo en materia de política económica y social sino también sobre las cuestiones de política internacional. La existencia de los partidos de circunscripción ha asegurado la legitimidad de los portavoces de la izquierda laborista, en particular la de Tony Benn en los años 1980. Encarnó la oposición a Blair en la proclamación del New Labour thatcherizado y a cuyo lado Corbyn llevó a cabo sus primeros combates. La militancia de izquierdas de los "partidos de circunscripción" se ha dotado en 1980 de un boletín de enlace de aparición mensual y una tirada importante, el Labour Briefing, primero entre las secciones del gran Londres y luego nacionalmente. Este boletín se ha convertido en el órgano del Labour Representation Committee desde su refundación en 2004. Presentado como una madriguera de trotskystas, McDonnell es su figura más destacada.
El divorcio entre los partidos de circunscripción y el gobierno ha sido particularmente claro desde el gobierno Blair. Sobre su política económica por supuesto, pero también su política exterior. La decisión en 2003 de invadir Irak al lado de George W. Bush dividió al partido en dos en los Comunes, con 254 votos a favor y 153 en contra o abstención. Jeremy Corbyn estaba en primera fila de la manifestación del 15 de febrero de 2003 que reunió a tres millones de personas contra la invasión de Irak, la mayor manifestación política jamás conocida en Inglaterra.
Son los CPL quienes designan a los candidatos tanto en las elecciones municipales como en las elecciones generales. El candidato a la diputación es elegido en principio en una lista de precandidatos aprobados nacionalmente. Si es elegido fuera de esta lista, el comité ejecutivo nacional debe a continuación ratificar la elección. Para apreciar el peso de los afiliados en la elección de las y los electos, en su circunscripción Tony Blair se vió rechazar su primera designación de candidatura a una elección municipal y tuvo muchas dificultades para obtener la necesaria para su escaño en Westminster. El New Labour ha conocido profundos cambios que habrían debido impedir el surgimiento del fenómeno Corbyn. Como ha señalado Thierry Labica el New Labour no solo ha sido un corpus de medidas políticas, sino también un nuevo modo de funcionamiento del partido, de una nueva distribución de sus correlaciones de fuerzas internas.
"Allí donde prevalece una distribución federal de las fuerzas en el seno del partido, las reorganizaciones internas de los años 1980 y 1990 han consistido en poner a distancia y debilitar las componentes organizadas (sindicatos, secciones locales) capaces de intervenir en la construcción de la orientación del partido, para implantar allí un orden descendente, entre una élite profesionalizada de expertos en comunicación y estrategias electorales, y una periferia de apoyos o de afiliados neutralizados en el marco de mecanismos institucionales complejos. (...). Los congresos pierden su vocación de momentos de elaboración programática en beneficio de un "National Policy Forum", fuera del alcance de la gente no iniciada. Por no tomar mas que un ejemplo de la fuerza nueva del control político en el seno del New Labour, cuando la intervención militar en Irak al lado de Bush acababa de dar lugar a las mayores manifestaciones de masas de la historia del país, y cuando esta intervención era la causa directa de los abandonos en masa de afiliados, la organización del congreso (Labour Party Conference) logró la hazaña de no permitir ninguna moción y ningún debate sobre el tema".
En su prefacio del libro For the Many, mencionado anteriormente, Ken Loach llama a la militancia a ejercer plenamente su derecho de designación en las futuras elecciones. Corbyn y MacDonnell no podrán hacer gran cosa en el gobierno si no tienen el apoyo de una importante mayoría de diputados que se posicionan en la izquierda. Son las posiciones políticas de cada diputado las que determinarán la puesta en marcha legislativa del programa electoral y el grado de radicalidad de las leyes votadas. Pero incluso el pleno ejercicio del derecho de designación no servirá de contrapeso quizás al hecho de que la composición social de las circunscripciones ha sido modificada, a menudo muy modificada, por la desindustrialización y el retroceso del peso social y político de los obreros que ha provocado. De ahí la gran importancia de la movilización de la juventud detrás de Corbyn.
Momentum, respuesta a un "movimiento que buscaba una casa común"
Es así como Nunns titula el capítulo de su libro en el que analiza el tercer proceso que ha colocado a Corbyn a la cabeza del Labour, a saber, el apoyo que ha recibido desde hace cuatro años de decenas de miles de jóvenes. Estos y estas jóvenes se han politizado fuera del Labour en los combates sociales originales que han dado lugar a la formación de organizaciones que se puede calificar como "movimentistas". Puesto que pocos lectores de este artículo tendrán la ocasión de tener el libro de Nunns en sus manos, les remito en esta parte del artículo, más aún que en las precedentes, a entradas en la edición inglesa de Wikipedia, sabiendo que han satisfecho las exigencias de exactitud de la página web.
La autoorganización ha jugado un papel importante en los procesos que han conducido a la formación por coagulación de una especie de "movimiento de movimientos"y luego a la creación de Momentum como organización. Se sitúa su punto de partida en las grandes manifestaciones contra la subida de los precios de la matrícula universitaria de noviembre y diciembre de 2010. Estuvieron marcadas por numerosos enfrentamientos entre una policía, formada como en tantos países en la represión de calle, y los y las estudiantes. Estos enfrentamientos acabaron en muchas detenciones y penas de cárcel.
Un año más tarde, entre marzo y julio de 2011, hubo una larga fase de intensa movilización que fue más allá de los precios de las matrículas, contra los recortes presupuestarios del gobierno de David Cameron [mayo 2010-julio 2016], la destrucción del sistema de salud pública y la dimensión, poco conocida, contra la evasión fiscal. Las formas fueron variadas. Incluyeron numerosas acciones locales contra la evasión fiscal realizadas ante las sedes de los bancos (en particular el Barclays) y de grandes sociedades (como la de la telefonía Vodafone), realizadas por pequeños grupos de jóvenes reagrupados en un movimiento llamado UK Uncut, una serie de huelgas en los servicios públicos que estaban en el centro del punto de mira de los recortes del presupuesto de Cameron en la primavera de 2011 (hospitales, enseñanza) y una manifestación central en Londres convocada el 26 de marzo de 2011 por la confederación sindical Trade Unions Council (TUC), en la que participaron entre 300.000 y 500.000 personas.
En Francia, en el mismo período, el movimiento de los Indignados de la Puerta del Sol, Occupy Wall Street, o también la formación de Syriza en Grecia atrajeron mucha atención. En cambio lo que ocurría en el Reino Unido, pasó totalmente desapercibido. Sin embargo fue allí, más que muchos otros países, donde el combate contra las políticas de austeridad supo instalarse de forma duradera y tomar un carácter de masas gracias a movimientos como UK Uncut y sobre todo a la formación de la People´s Assembly. Se trata de una modalidad de Frente común social y político entre la corriente Labour Representation Committee de la que hemos hablado, los Verdes, la pequeña formación Left Unity creada por Ken Loach, diputados como Corbyn y varios grandes sindicatos. La People´s Assembly pudo convocar con su propia autoridad a manifestaciones de decenas de miles de personas (50.000) contra la austeridad en junio de 2014 y luego en junio de 2015 -en vísperas de las elecciones internas del Partido Laborista ganadas por Corbyn- hasta 150.000.
La victoria sin paliativos de Corbyn ha sido debida a la participación importante en la votación de nuevos miembros politizados en estas luchas. Ellos y ellas han podido sumarse gracias a la posibilidad abierta de inscribirse en el partido pagando una cotización de 3 libras (4 euros). Nunns explica que la idea vino de los blairistas persuadidos de que había un bloque de electores centristas por ganar. Por citarlo: "Ironía de la suerte, esta reforma interna había sido propuesta por la derecha del partido: los blairistas, fascinados por el modelo de las primarias en los Estados Unidos, hacían la apuesta de que la apertura del voto al gran público debilitaría la influencia de los sindicalistas y acabaría de anclar el partido en el fructuoso pantano del "centro". Cruel fue su decepción cuando se dieron cuenta de que el mecanismo que debía asegurarles su victoria servía de hecho a los intereses de la izquierda, encantada de poner a su favor la treta de sus adversarios".
Debido a factores analizados más arriba, en particular el apoyo político y financiero de Unison y de Unite, la elección de Corbyn a la cabeza del Labour se habría producido en cualquier situación, pero fue el voto de la nueva afiliación representativa de la juventud lo que le dio su carácter masivo. A fin de acercarles al Labour, un allegado a Corbyn, Jonathan Lansman, formó una organización llamada Momentum.
Momentum ofrece a los y las jóvenes una estructura que les permite militar apoyando a Corbyn teniendo en cuenta y sacando partido de sus modos de militancia específicos. El lugar estatutario concedido en el partido, desde el origen, a las asociaciones que combaten por la emancipación (los fabianos fueron los primeros) lo hacía posible. La forma de estructura exacta ha dado lugar a tanteos y algunas tensiones, pero hoy la organización cuenta con 37.000 miembros que tienen un carnet del Partido Laborista y representantes en el Comité Ejecutivo Nacional. La disponibilidad, el entusiasmo y la movilidad de los y las jóvenes militantes han sido una preciosa baza para Corbyn frente al ala derecha del Labour. Si pudo ganar las elecciones de septiembre de 2015 gracias a los sindicatos, han sido ellos y ellas quienes le han permitido resistir al ala derecha del partido. En la sesión del partido parlamentario que intentó empujarle a la dimisión a finales de junio de 2016, los y las militantes del gran Londres convocaron en 24 horas una concentración de apoyo a Corbyn que reunió a 10.000 personas y puso fin a las veleidades de golpe de Estado por parte del grupo parlamentario. Con la fuerza de esta victoria, tres meses más tarde, en el congreso de Brighton, en septiembre de 2016, Corbyn fue elegido por el 62% de los delegados y delegadas, entre quienes había un buen grupo de miembros de Momentum, mejorando así su resultado de 2015.
Un año más tarde, en las elecciones legislativas de junio de 2017, el trabajo militante de los y las jóvenes de Momentum fue verdaderamente decisivo en los resultados del Partido Laborista y la consolidación de la posición de Corbyn como potencial primer ministro. Los dos libros documentan la forma en que su apoyo permitió a Corbyn, de semana en semana, ganar confianza y afirmarse frente a Theresa May. En muchas circunscripciones la campaña laborista fue muy floja, una parte de la afiliación se mostraba poco entusiasta viendo a Corbyn salir adelante. Los equipos de Momentum lo paliaron desplazándose de una circunscripción a otra en una misma región. Se estima que el logro de 25 escaños laboristas fue gracias a ellos. En el congreso de finales de septiembre de 2017, miembros de Momentum hicieron su entrada en varias comisiones importantes y ayudaron a la izquierda a ganar diferentes votaciones sobre la orientación, provocando la inquietud de la patronal británica. Si se lee el boletín Labour Friefing se ve que es seguro que van a seguir los consejos de Ken Loach y que prepararán en las instancias locales las condiciones de la renovación de la representación parlamentaria en las próximas elecciones.
¿Y mañana?
La decepción de Theresa May que ha perdido trece escaños y por tanto su mayoría en Westminster, así como el aumento espectacular de los votos del Labour en 2017 han sido en gran parte debidos al militantismo de Momentum y al nivel elevado de la participación electoral joven. Éste no ha sido captado por los sondeos precedentes al escrutinio, aunque la acogida entusiasta hecha a Corbyn en los conciertos populares pudiera dejarlo entrever. En precedentes elecciones legislativas, la participación de los electores y electoras de entre 18 y 24 años estaba en alrededor del 40%. En 2017, ha subido al 72%, es decir bastante más que el nivel de participación general (68%), que fue el más fuerte desde las elecciones que llevaron al poder a Blair veinte años antes. En esta franja de edad, los laboristas ha superado a los conservadores en el 47%.
La prensa francesa ha visto en ello una respuesta de la juventud al Brexit en el que no se había implicado. En el capítulo que ha añadido a su libro Nunns es bastante categórico atribuyéndolo sobre todo al programa radicalmente antiausteritario de Corbyn y McDonell. Éste contenía en particular la renacionalización del ferrocarril, inversiones elevadas en el sistema de salud y el sector hospitalario, la supresión de los gastos de matrícula en la universidad, la reconstrucción de los derechos sindicales en los lugares de trabajo, la construcción de un millón de viviendas a precio o alquileres moderados en cinco años, el aumento de los salarios mínimos al nivel de salario mínimo vital (fijado en 10 libras esterlinas la hora), la supresión de contratos cero-horas, una batería de medidas para paliar la degradación de las jubilaciones.
En su artículo para Le Monde Diplomatique de 2015 Nunns subrayaba que "el hecho de que el movimiento antiausteridad en el Reino Unido se haya forjado en el marco de un gran partido de gobierno presenta grandes ventajas, pero también serios inconvenientes. El Partido Laborista no ha sido concebido para confrontarse al Estado. No es una organización que desafíe el orden establecido, como pudo hacerlo Syriza. Para triunfar, Corbyn va a tener que transformar el Labour en una fuerza militante capaz de mantener el increíble arrebato colectivo que le ha propulsado a su cabeza. Si la excitación generada estos últimos meses se propaga a otros sectores de la población y la aventura sigue su camino, Corbyn tiene todas sus posibilidades. Si el movimiento decae y el hombre de la renovación lleva su base a los viejos centros de poder, la ocasión será perdida" Se sabe lo que ocurrió con las promesas de enfrentamientos realizadas por Syriza. Pero sigamos en el Reino Unido. Las elecciones de junio de 2017 y el congreso laborista que las siguió en septiembre han mostrado que el "arrebato colectivo" no solo se había mantenido, sino que se había incluso ampliado con fuerza. En futuras elecciones no hay duda alguna de que lo será de nuevo, muy posiblemente con una fuerza suficiente para dar a Corbyn y McDonnell una mayoría en Westminster.
Pero el recuerdo por Nunns de que el Labour es un partido de gobierno, no formateado para confrontarse al Estado o para desafiar el orden establecido, vale plenamente. Las precauciones que el programa electoral de 2017 tomó con la patronal industrial y el carácter muy prudente de las medidas fiscales dan fe de ello. Interrogando a la historia del Labour en el gobierno, solo entre 1945 y 1948 durante el gobierno Atlee el consejo de ministros contó con un grupo de dirigentes plenamente defensores de los intereses de la clase obrera y con una determinación suficiente para aprovecharse de correlaciones de fuerzas favorables e imponer a la burguesía británica reformas que mermaban un poco, momentáneamente, sus posiciones. Pero fue con el mismo gobierno con el que el Reino Unido se implicó en el armamento nuclear contra las posiciones muy mayoritariamente antinucleares de las y los afiliados al Partido Laborista. El gobierno Wilson de 1967-1970 tiene en su haber la abolición de la pena de muerte, la legalización del aborto y la de la homosexualidad lo que no era poca cosa en aquella época, pero fue él quien permitió a la City emprender el proceso de liberalización financiera mundial. Corbyn y McDonnell están indiscutiblemente hechos del mismo material que Aneurin Bevan o Tony Benn, pero aunque la burguesía británica esté debilitada y desestabilizada políticamente por el Brexit y la crisis del Partido conservador, las relaciones entre trabajo y capital siguen siendo favorables al segundo. También perdura la herencia imperial. Corbyn ha tenido que sumarse a la producción del Trident (avión de combate), equivalente británico del Rafale francés.
Para concluir, en el Reino Unido no hay "futuros esplendorosos" a la vista, pero a diferencia de Francia reina allí un clima político no deletéreo e incluso entusiasta en la izquierda. La perspectiva es la de una llegada de Corbyn y McDonnell al gobierno que abriría un período marcado por una verdadera voluntad de su parte de hacer votar y de poner en marcha reformas que mejorarían la vida de las clases populares y de las clases medias y que reducirían el paro de los y las jóvenes. El grado en que el futuro programa, que será una versión un poco mejorada del de 2017, será aplicado no es algo dado por adelantado. Todo dependerá de la amplitud de la victoria del Labour y del número de diputados y diputadas laboristas dispuestos a ser una pizca radicales, debido a sus propias convicciones, pero también al grado de intensidad de la presión que la juventud ejercería sobre ellos. Una vez Corbyn y McDonnell en Whitehall, ¿continuará el arrebato colectivo que les ha llevado desde 2015? La historia nos lo dirá.
(Artículo enviado por el autor A l´Encontre y publicado en la revista Les Possibles, n 165 Primavera 2018).
Traducción: Faustino Eguberri para viento sur